Un espejo en donde mirarse

Desde 2014, Chile posee una Ley de Net Billing, que habilita la autogeneración a partir de renovables y el aporte de los excedentes a la red. Los aprendizajes que podrían trasladarse a la Argentina

Un espejo en donde mirarse

El concepto "generación distribuida" ha pasado a formar parte de la agenda pública nacional hace muy poco tiempo. De hecho, el proyecto de Generación Renovable Distribuida que fue convertido en ley el pasado 30 de noviembre (cuando fue sancionado por el Senado, 67 votos a favor y ninguno negativo) habilita a los usuarios a generar energía renovable para consumo propio con la posibilidad de inyectar los excedentes al sistema eléctrico recién obtuvo media sanción en Diputados el pasado septiembre.

Pero, mientras la Argentina da los primeros pasos en su reconversión energética, otros países de América latina ya llevan algunos años recorriendo este camino. Es el caso de Chile, cuya Ley de Net Billing permite que los consumidores aporten a la red desde 2014.

La Ley 20.571 o de Generación Ciudadana de dicho país otorgó a los clientes de las empresas distribuidoras el derecho a generar, mediante fuentes renovables, su propia energía eléctrica, consumirla y vender los excedentes mediante el sistema de Facturación Neta o Net Billing. Esta modalidad ofrece la posibilidad de producir un ahorro que se ve reflejado en la boleta de luz, ya que es calculada restando la energía consumida a la inyectada, ambas (comprada y vendida) a un mismo valor.

El camino recorrido

Es que, en lo que a renovables se refiere, Chile aventaja a la Argentina por un amplio margen: mientras aquí las mismas no llegan a representar el 2% de la matriz de energía eléctrica nacional; allí, esta suma en la actualidad un 17% de energías renovables no convencionales (ERNC) con mayor presencia de la eólica, la solar y la minihidro.

El ministro de Energía chileno, Andrés Rebolledo, precisa las fuentes más utilizadas por los pequeños usuarios: "En el caso de la generación distribuida, los sistemas son en su mayoría solares, y están concentrados en la región de Atacama, Metropolitana, Concepción y Maule".

Según señala el funcionario, al día de hoy, se han realizado 1.515 nuevas conexiones de microgeneración con una capacidad instalada de 9,64 MW. "Nuestras proyecciones apuntan a que en 2030 podríamos llegar a las 50.000", anuncia.

"Tenemos condiciones excepcionales para el desarrollo de las energías renovables. Nos hemos planteado como meta que a 2050 al menos el 70% de la matriz sea en base a ellas, y podríamos llegar hasta el 90%", afirma Rebolledo, al tiempo que aconseja a sus pares argentinos "adecuar las regulaciones a los nuevos tiempos y tecnologías".

De todos modos, para Marcela Puntí, gerente de la Asociación Chilena de Energía Solar (Acesol), a tres años de la entrada en vigencia la ley del país vecino, el número de microgeneradores sigue siendo bajo.

"Faltan financiamiento, subsidios y franquicias tributarias", enumera entre las razones del bajo crecimiento de conexiones. Si bien desde Energía no dieron detalles, son pocos los programas en este país: se ofrecen beneficios impositivos a viviendas nuevas que integren un sistema solar térmico y subsidios para el acondicionamiento térmico de viviendas sociales.

Otro punto importante es el límite de inyección a la red. El ministro Rebolledo apunta que el 78% de las conexiones corresponde a paneles residenciales, puesto que el espíritu de la normativa es privilegiar la participación ciudadana. Sin embargo, el límite establecido de 100 kW deja fuera a actores que podrían dinamizar el sector.

"No existen razones técnicas que justifiquen el tope. Los sectores comercial e industrial tienen potencial, y el límite hace poco atractiva la inversión", explica Puntí, quien además propone subir la capacidad instalada por usuario a 500 kW.

El rol de los distribuidores

La inserción de la figura del "prosumidor" en el mercado eléctrico plantea un cambio de paradigma que las distribuidoras deben asumir. Simone Tripepi, gerente de Mercado Distribución de Enel, la empresa de distribución de electricidad más grande de Chile, habla de un nuevo modelo de negocio donde "la distribuidora ya no solo entrega energía, sino que la gestiona".

Esto implica modificaciones en la relación con los usuarios. En principio, porque la ley deposita en las distribuidoras una responsabilidad en el proceso de tramitación y conexión de los equipos. Y también porque nacen potenciales problemas y necesidades de los microgeneradores.

"Enel tuvo que preparar protocolos para clientes que están produciendo", comenta el ejecutivo.

"Participamos también en la parte comercial. Tenemos soluciones en kit para clientes que necesiten paneles fotovoltaicos a medida y en forma estandarizada", comenta, y precisa que un kit de 1 kWp (kilovatio pico) con conexión a la red eléctrica, la prueba y la puesta en marcha, cuesta 2.190.000 pesos chilenos (lo que serían 60.904 pesos argentinos).

La fuerza de trabajo, por su parte, también se ve desafiada por las nuevas competencias técnicas que requieren la incorporación de tecnologías. "Hemos desarrollado programas de transferencia tecnológica e implementado articulaciones con instituciones profesionales y educativas", aclara Tripepi.

La regulación nacional

Aunque la microgeneración a partir de energías renovables no es una novedad en la Argentina (esta modalidad ya es posible en las provincias de Santa Fe, Salta, Mendoza, Río Negro, San Luis y Neuquén), la nueva legislación ofrecerá un marco abarcativo para todo el territorio. Esta prevé una serie de incentivos conforme el costo de la energía inyectada, la potencia instalada, el valor de los equipamientos, la tecnología de generación, las diferencias horarias y las condiciones regionales.

Julio Durán, integrante del Departamento de Energía Solar de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y profesor asociado de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), menciona que un punto clave del proyecto es la tarifa. "En principio, no va a ser beneficiosa para el usuario", declara.

En este sentido, Durán destaca la iniciativa de Santa Fe que, el año pasado, lanzó el programa "Prosumidores" ofreciendo una tarifa diferencial de 5,50 $/kWh por el período de ocho años para reducir el tiempo de recuperación de la costosa inversión inicial -la instalación de paneles solares para uso residencial ronda los $ 80.000- a unos cinco o seis años.

Para atender a la demanda esperable de equipamientos, el especialista refiere que, en la Argentina, "hay proveedores con mucha trayectoria y conocimiento". Además, considera que los precios bajarán una vez que se active el mercado, aunque alerta sobre la seriedad de algunos competidores del rubro de las renovables que pueden "poner en riesgo la calidad y seguridad de las instalaciones".


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